ARANJUEZ.-
El consagrado escritor Alberto
Vázquez Figueroa impartió en
Aranjuez uno de los cursos que
organiza la Fundación Rey Juan
Carlos. Lejos de hablar de
literatura o disertar sobre las
letras en España, el autor de
'Tuareg' ha conquistado al auditorio
con su verbo ágil y locuaz, para
mostrarnos su faceta de inventor. Se
trata de una desaladora por
presión natural, mediante
ósmosis inversa, que conseguirá dar
"agua casi gratis".
El procedimiento
consiste, según explicó Figueroa, en
"llevar agua de mar hasta una
montaña de unos 500 o 600 metros,
para lo cual utilizamos energía
eléctrica, pero residual, y la
depositamos en una balsa".
Y añade, "a las
pocas horas, cuando la red
necesita otra vez mucha energía,
dejamos caer esa misma agua por una
tubería de la misma altitud que la
montaña, lo que equivale a 5 o 6
atmósferas de presión. Esta presión
hace que, de forma natural, el 45%
del agua se convierta en agua dulce
y la restante, el 55 %, salga
doblemente salada a casi la misma
presión con la que entró. Con esto,
producimos electricidad y el agua
sale gratis".
Una empresa
israelí ya ha comprado la patente
para construir la primera desaladora
por presión natural en Murcia.
Vázquez ha explicado cómo su
proyecto no es un invento, sino una
cuestión de aplicar "sentido
común", que aprendió en su época
de buceador.
Negocio
interesante
Y ha añadido
bromeando: "La venta de una patente
da más dinero que 27 millones de
ejemplares de libros". Sin embargo,
las patentes serán gratuitas
para países del llamado tercer
mundo.
Como buen hombre
de letras, Vázquez Figueroa se metió
a los alumnos en el bolsillo desde
el inicio de su intervención. Su
exposición supuso una inyección
de frescura para los alumnos del
curso 'El agua y el medioambiente en
España', acostumbrados a
ponencias más densas sin concesiones
al humor del que hizo gala el
inventor.